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Tipos de objetivos

Y cómo elegir el adecuado para tu proyecto

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¿Qué necesita tu proyecto para prosperar? Un factor importante es lo que los investigadores llaman una "dirección convincente", lo que comúnmente conocemos como "objetivo empresarial".

Por supuesto, en el mundo laboral casi siempre se fijan metas, pero, para que se puedan alcanzar, es importante que sean del tipo adecuado.

"Los equipos no pueden motivarse si no saben en qué dirección están remando, si no tienen objetivos claros"
-Harvard Business Review

¿Qué son los objetivos empresariales?

Un objetivo empresarial indica el destino al que se dirige el equipo y cuál es el plazo para llegar a él. Señala al equipo cuál es el propósito del trabajo colectivo que está realizando y les ayuda a enfocar el tiempo y el esfuerzo. Además, los objetivos empresariales pueden motivar y dar energía al equipo si el destino aún queda lejos.

Los objetivos empresariales pueden fijarse a niveles muy distintos: pueden ser objetivos individuales de un empleado, específicos de un departamento o globales para toda la empresa. Es importante fijarlos, porque ayudan a todo esto:

  • Guiar las decisiones y priorizar el trabajo
  • Mejorar la colaboración entre equipos interdisciplinares
  • Motivar al equipo y lograr su implicación

La clave para que un proyecto tenga mayores probabilidades de alcanzar el éxito es fijar metas claras, viables, detalladas, realistas y cuantificables. Y, lo más importante, que sean del tipo adecuado.

Tipos de objetivos empresariales

Los objetivos se pueden clasificar en cuatro tipos de categorías:

1. Objetivos de tiempo

Reloj de arena

Objetivos a largo plazo

Los objetivos a largo plazo expresan cuál es, a grandes rasgos, el rumbo general que quiere tomar un equipo, empresa o proyecto. Estos objetivos tienen validez durante un periodo de tiempo largo, que puede ser de meses o incluso años.

Ejemplo:

  • Hacer que Acme S. A. sea líder en el sector del software para empresas.

Objetivos a corto plazo

Los objetivos a corto plazo sirven para dividir objetivos a largo plazo en partes más asequibles. Están claramente definidos y son fáciles de medir o evaluar a lo largo de un periodo de tiempo determinado, como un mes o un trimestre.

Siguiendo con el ejemplo anterior, estos son algunos objetivos a corto plazo que pueden ser útiles para alcanzar el objetivo a largo plazo de convertirse en líder del sector:

  • Mejorar la satisfacción del cliente.
  • Crear nuevos productos de software para empresas.
  • Aumentar el reconocimiento entre los consumidores.

2. Objetivos de rendimiento

Los objetivos de rendimiento se marcan a corto plazo con respecto a responsabilidades o tareas concretas. También están claramente definidos y son fáciles de medir o evaluar. Se pueden utilizar para medir el rendimiento de los empleados.

Calendario con un gráfico de líneas

Ejemplos:

  • Mejorar en un 10 % la satisfacción del cliente con respecto a los productos existentes durante el primer trimestre.
  • Que los ingenieros dediquen un 25 % más de tiempo en desarrollar nuevo software para empresas.
  • Aumentar en un 25 % la cuota publicitaria en el área de software empresarial mediante campañas de marketing.

3. Objetivos cuantitativos y cualitativos

Los objetivos cuantitativos se evalúan en función de números o estadísticas; por ejemplo, si el sitio web que tu equipo acaba de lanzar recibe un determinado número de visitas por página. El método SMART es idóneo para fijar objetivos específicos, cuantificables y viables. Por otro lado, los objetivos cualitativos no son tan específicos; por ejemplo, la acogida que está teniendo el nuevo sitio web entre los usuarios.

Gráficos y lápices

Ejemplo de objetivo cuantitativo:

  • Nuestro nuevo sitio web de software para empresas rediseñado ha recibido un 30 % más de interacciones.

Ejemplo de objetivo cualitativo:

  • Los clientes piensan que el nuevo diseño presenta la información sobre nuestra empresa de una manera más clara y atractiva.

4. Objetivos orientados a resultados o a procesos

El resultado es lo que quieres conseguir, mientras que el proceso son las acciones que debes realizar reiteradamente para llegar al resultado.

Los objetivos orientados a procesos son más inmediatos y tangibles, y permiten avanzar hacia los objetivos orientados a resultados.

Ilustración de un flujo de trabajo sencillo

Ejemplo de objetivo orientado a resultados:

  • Lanzar un nuevo sitio web antes del final del primer trimestre.

Ejemplo de objetivo orientado a procesos:

  • Realizar un sprint de dos semanas para garantizar que el diseño y el desarrollo del sitio web se terminan a tiempo.
  • Celebrar reuniones rápidas cada semana con el equipo que está rediseñando el sitio web para hacer un seguimiento de las tareas que están realizando.

Elige el tipo de objetivo que mejor te venga y ponte en marcha

Para conseguir grandes logros, hay que empezar trazando un buen plan. Conseguirás cualquier cosa que te propongas si preparas un buen plan para el proyecto y fijas objetivos del tipo adecuado, detallados y cuantificables.

Para empezar, echa un vistazo a nuestras plantillas de planificación de objetivos más populares: Objetivos, señales y medidas y Objetivos y resultados clave.

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