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Los tres mitos principales sobre la gestión de cambios en la nube

La gestión de cambios es la práctica fundamental, aunque, a veces, abrumadora, de administrar los cambios del sistema para reducir al mínimo los riesgos, disminuir los incidentes, cumplir las normativas y mantener la seguridad de los datos. Además, se trata de una de las dudas comunes que las empresas tienen sobre la nube.

¿Seremos capaces de controlar nuestros cambios, gestionar nuestro riesgo y mantener nuestros datos a salvo? ¿Supone la nube un riesgo para nuestros objetivos de gestión de cambios o para nuestros usuarios finales? Son preguntas importantes, pero la buena noticia es que la gestión de cambios tradicional no es más segura ni mejor para tu equipo que las prácticas más ágiles que están asociadas a la nube.

¿Qué queremos decir con eso? A continuación, presentamos tres mitos sobre la gestión de cambios y la verdad que te liberará de esas prácticas anticuadas y, a la larga, inseguras. Creemos que, tras obtener más información, querrás ir directamente a la nube.

Mito: “El control mejora el rendimiento”

Normalmente, las empresas han tratado de alcanzar sus objetivos de gestión de cambios controlando todas las modificaciones con comités asesores de cambios (CAB, por sus siglas en inglés) y largos procesos de aprobación. La lógica parece aplastante: cuantas más aprobaciones se hagan, más seguras serán las publicaciones, incluso si ralentizan los procesos.

Por suerte para nosotros, en un mundo en el que la velocidad cobra bastante relevancia, esta lógica hace aguas por todas partes. De hecho, los equipos con procesos de gestión de cambios más lentos y tradicionales tienen en realidad un 260 % más de probabilidades de presentar un rendimiento bajo que sus homólogos ágiles, según el informe State of DevOps Report 2019, lo que significa que los de alto rendimiento tienen más probabilidades de ser ágiles (buenas noticias para aquellos que eligen un modelo más ágil).

Como dice nuestro experto en riesgos, Guy Herbert: “La verdad es que la mayoría de nosotros no necesitamos un proceso de aprobación de seis capas y meses de idas y venidas con comités de evaluación del cumplimiento... Lo que realmente requerimos son unas comprobaciones y unos balances sencillos”.

Mito: “Las empresas de SaaS publican demasiadas funciones nuevas sin previo aviso”

Es cierto que en Atlassian estamos constantemente mejorando, probando y publicando funciones, actualizaciones de seguridad y parches nuevos; sin embargo, en un mundo en el que las necesidades de las empresas, las prácticas recomendadas de seguridad y las expectativas de los usuarios cambian sin cesar, es la única manera de mantenerse al día.

Una planificación de publicación lenta tiene sus costes. El más obvio es que si la seguridad se retrasa, se podría producir un desastre en el futuro de tu empresa. Solo en la primera mitad de 2019, las filtraciones de datos expusieron 4100 millones de registros. ¿Qué pasa si un pirata informático quita a tu empresa de la red? Los expertos estiman que el tiempo de inactividad le cuesta a las empresas una media de 5600 a 9000 dólares por minuto.

Otro coste obvio es el cumplimiento. Si tus sistemas no cumplen con los requisitos legales de tu país o sector, te espera la muerte a pellizcos: las actualizaciones de cumplimiento se deben realizar igual de rápido las de seguridad.

También resulta evidente el coste de estar por detrás de la curva de innovación. Las planificaciones de publicaciones lentas facilitan que la competencia deje atrás a tus equipos en un mundo en el que la velocidad puede generar beneficios o hacer que los pierdas.

Un coste menos visible (aunque no menos importante) es el tiempo del equipo. Resulta fácil habituarse a las actualizaciones pequeñas y frecuentes, y no ralentizarán a los equipos, mientras que las anuales o bianuales requieren que estos se enfrenten a una curva de aprendizaje a veces masiva en cuanto a nuevas funciones o actualizaciones de la interfaz. Por no mencionar que esas grandes actualizaciones pueden introducir errores nuevos y, sin correcciones frecuentes, los equipos tardarán meses en solucionarlos.

Mito: “A mis usuarios o equipos les resulta más fácil que controlemos las actualizaciones”

Al igual que tus equipos internos, los usuarios tendrán muchos menos problemas para adaptarse a pequeños cambios que se realicen en una planificación periódica que a un montón de grandes modificaciones que se lleven a cabo de una sola vez.

Es lógico, claro. Resulta más sencillo adaptarse a los pequeños cambios que aprender a utilizar un sistema totalmente nuevo. Con los sistemas locales, controlar las actualizaciones, por lo general, implica bombardear a los usuarios con un montón de cambios unas cuantas veces al año. En la nube, por otro lado, solo se mueve un elemento pequeño cada vez.

Eso sin mencionar que gracias a las rápidas correcciones de errores y a las mejoras constantemente disponibles, los equipos pueden realizar mejor su trabajo y reasignar el tiempo que le dedicaban a estas tareas a un trabajo de mayor valor. Como explica James Seddon, el administrador de herramientas sénior de Igloo:

“Desde que nos pasamos a la nube, nuestros tickets de TI internos se han reducido en un 50 %. En lugar de recibir avisos de errores o solicitudes de administración, nuestros usuarios se ponen en contacto conmigo sobre todo hablándome de las aplicaciones y funciones nuevas que quieren añadir, lo que, al fin y al cabo, les ayuda a realizar mejor su trabajo y a proporcionar más valor a nuestros clientes”.

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